Cómo hacer un menú QR para tu restaurante (paso a paso)
Crear un menú QR te lleva una tarde y puede no costarte nada: eliges plataforma, metes tus platos, añades fotos o vídeo, imprimes un código por mesa y haces un pedido de prueba. Esta guía recorre los cinco pasos en detalle: qué escribir en las descripciones, cómo grabar vídeo con el móvil, cómo imprimir códigos que escaneen con poca luz y cómo probar el flujo antes que tu primer cliente.
1. Elige una plataforma de menú QR
La plataforma decide lo que tu código QR puede hacer de verdad. Un código que apunta a un PDF muestra una página estática; una plataforma como Disho sirve una carta interactiva donde el cliente ve vídeos, pide desde la mesa y paga con Apple Pay o Google Pay, y donde tú cambias un precio en diez segundos.
Hazte tres preguntas antes de decidir: ¿se puede pedir y pagar, o solo mirar? ¿Puedes editar la carta en vivo (marcar un plato agotado en mitad del servicio, cambiar a la carta de terraza en verano) sin reimprimir nada? ¿Admite fotos, vídeo y traducciones? Si llevas un bar con diez líneas de carta y no necesitas pedidos en mesa, una carta plastificada o un PDF te sobra. Para el resto, la vía interactiva se paga sola. Lee primero qué es un menú QR y cómo funciona y abre la demo en vivo en tu móvil para ver el lado del cliente.
2. Crea tu restaurante y tu carta
Regístrate, crea el restaurante y añade secciones y platos. Cada plato lleva nombre, precio, descripción y alérgenos. Meter una carta de 30 platos son 45-60 minutos; hazlo bien una vez y no volverás a tocar la mayoría.
Las descripciones merecen cinco minutos cada una: venden cuando el camarero no está en la mesa. Quédate en 15-25 palabras. Empieza por el ingrediente principal, nombra la técnica y remata con el detalle que la hace tuya. "Deliciosa pasta casera" no dice nada; "Tallarines con ragú de ternera estofado a fuego lento, parmesano y ralladura de limón" se vende solo. Nada de sopa de adjetivos; los alérgenos van en su campo propio: el cliente filtra por ellos. Si escribir no es lo tuyo, Disho genera descripciones con IA por 0,03 € por idioma, ciñéndose a los ingredientes que le das. La carta se traduce a 12 idiomas, algo clave en cuanto se sienta tu primera mesa de turistas.
3. Sube fotos y vídeos de los platos
El contenido visual es donde el menú QR se gana el sueldo: la investigación de Grubhub encontró que las cartas con fotos e información completa reciben hasta un 70% más de pedidos y hasta un 65% más de ventas que las de solo texto. En Disho cada plato se reproduce como vídeo vertical 9:16 con autoplay sin sonido, estilo TikTok; los platos solo con foto llevan un sutil efecto Ken Burns para que nada se vea estático.
Puedes grabar vídeo aprovechable con tu móvil. Las reglas: en vertical, 10-15 segundos por plato, en el pase justo cuando se emplata, porque la comida se apaga en minutos. Luz natural de ventana, nunca solo fluorescentes. Limpia la lente: la grasa de cocina empaña las tomas. Captura un momento de movimiento: la salsa cayendo, el vapor, el queso estirándose. Apoya los codos o usa un trípode de 15 €; con 1080p sobra. Hazlo por lotes: una mañana cubre tus diez platos más vendidos.
¿Sin tiempo ni maña con la cámara? Genera el material desde el panel: una foto de plato con IA cuesta unos 0,15 € y tarda ~45 segundos; un vídeo, unos 2,20 € y ~90 segundos. Estrategia sensata: fotos (reales o IA) para todo y vídeo para tus diez platos estrella. El porqué a fondo, en cómo cambian las fotos y el vídeo lo que pide el cliente.
4. Genera e imprime los códigos QR
Desde el panel imprimes el QR de todas las mesas con un clic. Cada código lleva su propia URL (/r/tu-restaurante/t/7), así el pedido de la mesa 7 llega a cocina ya etiquetado, sin adivinanzas. El editor visual de plano gestiona varias salas y la terraza.
La impresión es donde mueren los buenos menús QR, así que cuida lo físico. Imprime a mínimo 3×3 cm; con 4-5 cm se escanea más rápido desde la silla. Código oscuro sobre fondo claro, nunca invertido ni sobre una foto cargada. Plastifica en mate, no en brillo: las fundas brillantes deslumbran bajo las bombillas cálidas y el móvil no enfoca. Móntalo en un soporte de metacrilato o pégalo en la esquina de la mesa; en ambos casos, escanéalo sentado con la iluminación real del turno de noche. Sustituye cualquier código rayado o con grasa: un QR que falla al segundo intento ya perdió al cliente.
5. Coloca los QR y prueba el flujo
Antes del primer servicio real, sé tu propio cliente. Escanea un código con un iPhone y un Android, con datos móviles, no con el wifi del local: esa es la red de tus clientes. Haz un pedido de prueba, mira cómo aterriza en la pantalla de cocina en tiempo real con la alerta de sonido y pásalo por los estados: Nuevo → Aceptado → Listo → Servido.
Prueba el pago con un cargo real pequeño: Apple Pay o Google Pay en la mesa, con el dinero directo a tu propia cuenta de Stripe (comisión de Disho: 1,5% + 0,10 € por transacción sobre la de Stripe). Y da a la sala una sola frase: "Escanea el código para ver la carta con vídeos y pedir desde aquí". Dicha al sentar la mesa, duplica la adopción la primera semana.
¿Cuánto tiempo lleva y cuánto cuesta?
Una carta de 30 platos queda publicada en una tarde, por unos 10 € si haces tus propias fotos, o unos 35 € con fotos de IA y vídeo en diez platos estrella. El desglose realista:
- Registro y alta del restaurante: 10 min, 0 €
- Meter 30 platos con precios y alérgenos: 45-60 min, 0 €
- Descripciones con IA en 2 idiomas extra: 5 min, ~1,80 €
- Fotos con IA para los 30 platos: 30 min, ~4,50 €
- Vídeo con IA para 10 platos estrella: 20 min, ~22 €
- Imprimir y plastificar en mate 15 códigos: 30 min en una copistería, 8-12 €
- Pruebas y briefing al equipo: 20 min, 0 €
La plataforma en sí es gratis durante la beta, sin límites de mesas, platos ni pedidos; mira qué incluye un menú QR gratis. Tras la beta, el plan Pro cuesta 40 €/mes con 3 meses de prueba, y las cuentas de la beta conservan un descuento permanente.
Errores frecuentes a evitar
- Enlazar el código a un PDF. El cliente hace zoom, nadie pide y cada cambio de precio obliga a resubir el archivo.
- Un solo QR compartido para toda la sala. Sin códigos por mesa, los pedidos llegan sin etiquetar y el equipo juega a los detectives.
- Generadores de QR gratuitos de terceros con URL acortada. Muchos caducan o mueren con el servicio; usa los códigos de tu plataforma con tu propia URL.
- Plastificado en brillo y códigos diminutos. Reflejos más un código de 2 cm: el cliente se rinde al segundo intento.
- Fotos hechas de noche con bombillas cálidas. Todo sale naranja y turbio; usa luz de día o genera con IA.
- No traducir la carta si recibes turistas. Con 12 idiomas disponibles, una carta solo en español deja dinero en las mesas internacionales.
- Olvidar la edición en vivo. El superpoder silencioso: marcar un plato agotado en diez segundos. Úsalo, o te pedirán lo que no tienes.
Preguntas frecuentes
¿Puedo crear un menú QR para mi restaurante gratis? Sí. Disho es gratis durante la beta, sin límites de mesas, platos ni pedidos, y las cuentas de la beta conservan un descuento permanente cuando llegue el plan Pro de 40 €/mes. Los únicos costes: la IA opcional y unos euros de imprenta.
¿El cliente tiene que descargar una app? No. La carta se abre en el navegador del móvil en cuanto la cámara escanea el código, sin instalar nada ni registrarse; el cliente permanece anónimo.
¿De qué tamaño imprimo el código QR? Mínimo 3×3 cm, ideal 4-5 cm, oscuro sobre fondo claro y plastificado en mate. Escanéalo sentado con la iluminación real de la cena antes de repartirlo.
¿Puedo seguir ofreciendo carta en papel junto al QR? Sí, para el cliente que la prefiera. Disho exporta la carta a PDF, así el papel siempre coincide con la digital; imprime unas cuantas para el atril de entrada.
¿Tengo que reimprimir los códigos cuando cambie la carta? No. El código apunta a una URL, no al contenido. Editas platos, precios o fotos en el panel y todas las mesas ven la nueva versión al instante; los códigos impresos no cambian nunca.
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