Disho

Pedidos y pago por QR en la mesa: guía para restaurantes

Alexander Varlamov · 29 jul 2026 · 7 min de lectura
Un cliente paga en la mesa acercando el móvil al datáfono junto a los platos servidos

La libreta y el datáfono paseando de mesa en mesa son los dos eslabones más lentos de un servicio con la sala llena. Un sistema de pedidos por QR elimina ambos: el cliente pide desde su móvil, la comanda entra directa en cocina y el pago ocurre en el mismo flujo. Aquí va toda la cadena (escaneo, carrito, cocina, estados, cobro), los costes sin letra pequeña y los casos en los que el autopedido no es la herramienta adecuada.

¿Cómo funcionan los pedidos por QR de principio a fin?

El cliente escanea el código de su mesa, navega la carta en el navegador del móvil, monta su carrito y envía el pedido. La comanda aparece al instante en la pantalla de cocina, ya asociada al número de mesa, y avanza por cuatro estados hasta servirse. Al final, el cliente paga desde la misma pantalla. En ningún momento se instala una app.

Paso a paso:

  1. Escaneo. Cada mesa tiene su propio QR con URL única (en Disho tiene la forma /r/tu-restaurante/t/12). Imprimes todos los códigos desde el panel con un clic y organizas las mesas en un plano visual, con varios salones y la terraza si la tienes.
  2. Carta. El cliente aterriza directamente en tu menú QR: en Disho, un feed vertical donde cada plato se reproduce en vídeo, solo y sin sonido, con foto animada cuando no hay vídeo. El contenido se traduce a 12 idiomas: el turista de la mesa 7 pide en su idioma sin llamar al camarero para que le explique qué es el salmorejo.
  3. Carrito. El cliente elige platos, ajusta cantidades y revisa todo antes de enviar. Como la comanda la escribe quien se la va a comer, el clásico «dije sin cebolla» prácticamente desaparece.
  4. Envío. El pedido llega ya vinculado a la mesa correcta. Nadie pregunta de qué mesa era la hamburguesa.

Prueba la parte del cliente en la demo en vivo: escanéala con tu móvil y lanza un pedido de prueba.

¿Qué ve la cocina exactamente?

La cocina recibe un feed de comandas en tiempo real: cada pedido aparece en pantalla en el momento en que el cliente lo envía, con aviso sonoro y sin refrescar la página. Después avanza por cuatro estados explícitos: Nuevo → Aceptado → Listo → Servido. Todo el equipo sabe en qué punto está cada comanda.

Los estados importan más de lo que parece. «Aceptado» le dice a la sala que cocina ha visto la comanda; «Listo» es la señal de recogida; «Servido» cierra el ciclo. Un sábado a las 14:30, esto sustituye los gritos entre el pase y la sala por una pantalla en la que ambos confían. Y como todo queda registrado, la analítica se rellena sola: facturación, ticket medio, platos más vendidos, pedidos por hora.

¿El pedido en mesa sustituye a los camareros?

No: los reubica. Tomar nota y cobrar son las dos partes más mecánicas del oficio; los pedidos por QR automatizan exactamente esas dos y devuelven esos minutos al trabajo que de verdad genera ingresos: recibir, recomendar, sacar platos, leer la mesa.

Apuntar comandas y procesar cobros son minutos en los que el camarero hace de teclado humano. Cuando el cliente resuelve ambas cosas solo, la misma plantilla cubre más mesas, o las mismas, notablemente mejor. En la práctica, ese tiempo liberado se va en:

El modelo pasa de «una persona por cada N mesas tomando dictado» a «el equipo trabaja la sala». Por eso las ventajas del menú QR se multiplican cuando al menú de consulta le añades el pedido.

¿Cómo funciona el pago en mesa y cuánto cuesta exactamente?

Al terminar, el cliente pulsa «pagar» en la misma pantalla y confirma con Apple Pay o Google Pay a través de Stripe. El dinero va directamente a la cuenta de Stripe del restaurante: Disho nunca retiene tus fondos. La comisión es transparente: 1,5 % + 0,10 € por transacción para la plataforma, más la comisión propia de Stripe.

Un ejemplo concreto: en una cuenta de 50 €, la parte de la plataforma son 0,85 € (0,75 € + 0,10 €). Stripe aplica además su tarifa estándar de procesamiento según país y tipo de tarjeta: esa parte es el precio de Stripe, no el nuestro, y la ves en tu propio panel de Stripe porque la cuenta es tuya.

Dos apuntes honestos. Primero: la comisión solo aplica a los cobros del flujo de mesa; quien pague en efectivo o en caja no genera coste alguno. Segundo: la plataforma es gratuita durante la beta, sin límites de mesas, platos ni pedidos; después, el plan Pro cuesta 40 €/mes con 3 meses de prueba, y las cuentas de la beta conservan un descuento permanente.

¿Por qué precisamente los monederos móviles? Porque eliminan los dos puntos de fuga del pago en mesa en un restaurante: teclear la tarjeta en el móvil (el cliente abandona) y esperar el datáfono (el cliente hace cola). Doble clic en el botón lateral y la mesa queda libre, que es el objetivo real: los últimos diez minutos de una visita son tiempo muerto, y convertirlos en rotación es donde está el dinero.

¿Cuándo NO conviene el autopedido?

Descarta el autopedido cuando el servicio guiado es el producto: alta cocina con sumiller, menús degustación, barra de autor. Ahí el cliente paga por la conversación con el equipo, y un móvil en medio resta valor. La carta en vídeo puede seguir funcionando como escaparate, pero el pedido debe quedarse con las personas.

Otros casos en los que yo esperaría:

Dónde brilla: el casual dining, las terrazas en temporada y las cafeterías y bares de alto volumen, donde la segunda ronda depende por completo de lo rápido que alguien pueda pedirla.

¿Cómo se activa?

La puesta en marcha es una tarde, no un proyecto: montar la carta, conectar Stripe, imprimir los códigos y explicárselo al equipo. En concreto:

  1. Crea tu restaurante y tu carta en Disho (si te falta material visual, genera fotos y descripciones desde el propio panel).
  2. Conecta tu cuenta de Stripe: los cobros te llegan desde la primera transacción.
  3. Dibuja el plano de sala e imprime todos los QR de mesa con un clic.
  4. Explica al equipo los cuatro estados y decide quién vigila la pantalla de cocina.
  5. Haz un servicio completo en paralelo con tu flujo antiguo y revisa la analítica: los pedidos por hora te enseñarán exactamente dónde estaba el cuello de botella.

Preguntas frecuentes

¿El cliente necesita instalar una app para pedir en la mesa? No. El QR abre la carta en el navegador del móvil y ahí mismo se pide y se paga. Apple Pay y Google Pay ya vienen en el teléfono, así que pagar es una huella o un doble clic, no un formulario de tarjeta.

¿Cuánto cuesta el pago en mesa por transacción? La comisión de la plataforma es del 1,5 % + 0,10 € por transacción, más la comisión propia de Stripe. En una cuenta de 50 €, la parte de la plataforma son 0,85 €. Los cobros en efectivo o en caja no tienen coste: la comisión solo aplica al flujo de mesa.

¿A dónde va el dinero? Directamente a la cuenta de Stripe de tu restaurante mediante Stripe Connect. Disho nunca retiene tus fondos y cada liquidación la ves en tu propio panel de Stripe.

¿Los clientes pueden seguir pidiendo al camarero? Sí. El pedido por QR es un canal paralelo, no un sustituto: el equipo puede tomar nota en persona cuando haga falta, mientras la mesa de al lado pide la segunda ronda en 30 segundos.

¿Se integra con mi TPV? Todavía no. Las comandas llegan a la pantalla de cocina en tiempo real, con aviso sonoro y estados; las integraciones con TPV (iiko, Toast, Square) están en la hoja de ruta del plan Pro. Si tu operación puede funcionar desde una pantalla de cocina, puedes empezar hoy.

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